lunes, 25 de abril de 2016

4 Dinosaurios en el desierto

Llegó mi primer día de excavación en Patagonia. Llevaba tiempo imaginando este escenario. La postal encajaba a la perfección con lo que había recreado. Inmensos eriales con maleza tozuda que se aferra a un sustrato polvoriento y barrancos secos dibujados en el relieve monótono de blancos en el alto y rojos en el pie. Son las Bardas de la margen derecha del río Negro, con el Mioceno subhorizontal que destaca como relieve estructural y el Mesozoico infrayacente, que se trata de sedimentos cretácicos de origen eólico. A uno de estos afloramientos fosilíferos en los rojos del desierto me llevaron a picar. Fue con equipo del CONICET de General Roca y con Leo Salgado como jefe de excavación, a la sazón mi director de beca posdoctoral. 

Era el primer día de campaña en un yacimiento en el que habían delimitado unas vertebritas de dinosaurio saurópodo el año anterior. Entre las acciones del día destacaría, por novedosas para mí, lo de tomar mates y facturas (=dulces) en el campo y después tomar chorizos criollos pasándolos con vino de Humberto Canale. Pero mi recompensa del día, indudablemente vino en forma de revelación geológica: jamás había visto en directo semejantes depósitos eólicos, con dunas fósiles que preservaban estratificaciones cruzadas de elevado ángulo y unas cuantas apreciaciones más que apenas pude asimilar durante el trayecto en camioneta fuera de pista, por el fondo de un barranco que sirve de acceso al yacimiento paleontológico. Lo de los fósiles de dinosaurio ya era otro tema aparte. El yacimiento no apunta como protagonista de portada de National Geographic pero tiene el honor de ser la primera entrada paleontológica de trails&dinos.

1 comentario:

  1. Si Santi.. seguro que habrá días mejores de hallazgos, eso espero!

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