lunes, 9 de mayo de 2016

10 Me quedé

Cuenta la mitología local que “si subís al cerro Michacheo te quedás en Zapala para siempre”. Pensaba que era el único gallego de la ciudad, pero conocí a una familia de españoles procedentes de Tarragona que llevan 10 años viviendo en Zapala. Me contaron que habían subido al Michacheo en su primera semana. No he dejado de acumular kilómetros de entreno desde que aterricé en Argentina. Pero la tipología del terreno imponía una monotonía peligrosa en mis sesiones que me preocupaba cada vez más ante la carencia de cuestas. De mis incursiones iniciáticas en Zapala, via Google Earth, había adivinado la presencia próxima de un pequeño cerrito de forma cónica. Sobre el terreno lo había divisado de lejos y, al poco, me decidí a buscar el acceso a esta elevación, que destaca sobre los mallines* de la hondonada que limita Zapala por el noreste [*mallín=zona con vegetación propia de sustratos saturados de agua]. Una ladera rocosa y empinada ideal para entrenar subidas y bajadas a diario y, por supuesto, una vista privilegiada la que ofrece la cima del Michacheo. Lo del dicho popular me lo contaron después…

2 comentarios:

  1. Dale duro Gasca al cerrito este, que luego pasa lo que pasa.
    Un abrazo
    Víctor

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  2. Dale duro Gasca al cerrito este, que luego pasa lo que pasa.
    Un abrazo
    Víctor

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