lunes, 6 de junio de 2016

13 El hierrociclo

Las montañas aún quedan lejos, pero al menos dispongo de un medio propio para quedar más cerca de ellas. ¡Es el hierrociclo! Así bauticé a mi chatarra con ruedas que contra todo pronóstico anda después de varios kilómetros. Ahora que mis patas se quejan en cada paso, el hierrociclo me ha servido de gran ayuda para retomar la actividad física mientras recupero el cuerpo de la factura que me dejaron los 100k del ultra trail de la semana previa. Los pesos que gasté en la única bicicleta que pude permitirme al llegar a la Argentina empiezan a estar rentabilizados. En la medida en que me acerca a las pequeñas joyas naturales que se divisan en los alrededores de Zapala gano energía y le agarro cariño a este trasto, siendo consciente que cualquier día me tocará volverme con él a cuestas. Pero no fue ayer.

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