miércoles, 17 de agosto de 2016

22 Mi crónica del Frontera Trail 60k, en Temuco, Chile

Mi segunda experiencia internacional de ultratrail fue en Chile y la cita elegida el Frontera Trail 60k en Temuco. Es una carrera que se desarrolla en senderos y caminos dentro del Parque Ecológico Rucamanque, en los alrededores de la ciudad de Temuco (región de la Araucanía). Un trazado sinuoso de unos 2500 metros de desnivel positivo y 60 kilómetros que se convirtieron extremadamente técnicos debido a las condiciones de barro y humedad. El arranque fue a las 5:00 donde se dieron cita unos 70 corredores, con algunos participantes de gran nivel, como el chileno Enmanuel Acuña (segundo clasificado) o los argentinos Luis Trujillo (ganador) y Nelson Ortega, sin olvidar a mi compañero de entrenos en Zapala, Fede Zamudio (¡finalmente cuarto!). 

Yo llegaba con ganas de dar guerra y con un estado de forma bastante aceptable para hacer un buen papel… aunque lo de ganar estaba complicado desde el principio. Y más que iba a estarlo desde que advertí que las pilas de mi frontal me iba a jugar una mala pasada esa noche. Desde el primer kilómetro comenzó a fallar la luz del frontal, parpadeando como aviso del mal funcionamento y emitiendo una luz lamentablemente débil. Ya no había otra solución que seguir adelante, al menos, hasta que tuviera que abandonar por quedarme a oscuras. Aparte de mi luz, el otro calvario que se combinó en mi contra fue el terreno embarrado y resbaloso. La primera comprobación de que las maltrechas suelas de mis Adidas Supernova Riot 6 me iban a dar más de un disgusto fue con apenas un kilómetro. Al esquivar un charco resbalé y salí desequilibrado lateralmente del camino hasta chocar contra un alambrado de pinchos. Esto solo fue el principio.

La carrera arrancó rápida por el ritmo en punta que marcó el chileno Acuña. Varios le seguían y yo intentaba no perder ese tren. Enseguida me pasaron con sobrada facilidad Ortega y Trujillo que venían conversando como si nada. No pintaba nada bien la carrera cuando empezaron las primeras cuestas, suaves pero continuas y la carrera se fue ordenando un poco. Después pasamos a los senderos técnicos con bajadas en los que me tenía que aprovechar de la luz que emitían los frontales de mis compañeros. Enseguida comenzaron para todos las confusiones con los marcajes y por un momento nos unificamos unos cuantos en la cabeza de carrera. Al poco fui perdiendo la estela de casi todos porque no veía bien para salvar las irregularidades del terreno y acumulé unos cuantos golpes y sustos en reiteradas caídas. Con mucho sufrimiento físico y mental llegué al primer punto de control y asistencia (km 15). El primer tercio de carrera se hizo eterno acumulando más de hora y media corriendo. Desde aquí todo se complicaría más al quedarme en solitario. Andaba posicionado sobre el sexto y sin referencias luminosas por muchos momentos por delante ni por detrás. Para bien o para mal tenía que adaptarme a mi tenue luz y aquí agradecí enormemente los frecuentes entrenos nocturnos que he hecho, a veces con luz gastada y también a oscuras. Con varias caídas más acumuladas pero sin apenas haberme perdido llegué cerca del siguiente punto de control donde confluíamos con la prueba de 42k. Esto supuso más luces de ayuda.

Parecía que no iba a amanecer nunca pero sí. El cielo comenzó a clarear y yo había conseguido resistir en carrera aunque arrastrando dolores de las caídas que me acompañarían el resto del día. A partir del segundo punto de control (km 25) llegó mi momento, con visión normal y en la parte donde el recorrido era en más marcado ascenso. Dolores aparte, estaba bien porque había comido y bebido bien todo el tiempo por lo que me exigí un ritmo fuerte para recuperar terreno. Pasé a algunos corredores (no sabía cuántos porque andábamos mezclados con los de 42k) y tenía buenas sensaciones. Pasado el ecuador de la carrera, en el punto de control del km 35 me dijeron que iba tercero, y el segundo estaba como a diez minutos. Todo era positivo en ese momento y decidí esforzarme para intentar subir posiciones aunque guardando algo de fuerza para el final. Después llegó el momento más difícil y desconcertante de la carrera: me perdí y volví a aparecer en el punto de control del km 35. Aquello fue incomprensible para mí porque no entendía que estaba pasando y nadie de los colaboradores de la organización fue capaz de indicarme correctamente, era como retroceder para atrás. Tras un momento de caos corriendo en varias direcciones me pareció entender por donde tenía que seguir y retomé el itinerario correcto. Volví a la carrera con desconfianza y desconcentrado. Hasta ese punto no me había perdido apenas, a pesar de lo confuso del marcaje en muchos momentos (esto afectó a prácticamente todos los corredores). Fue un momento desmoralizador porque sucedió cuando más encarrilada tenía la carrera y no sabía cuánto tiempo o cuantas posiciones había perdido en el percance. El resto de la carrera se hizo larga y durísima. Primero por buenos caminos para correr (de los que no me gustan) y en la parte final con zonas extraordinariamente embarradas y machacadas por el paso de todas las pruebas (a los de 60k y 42k se sumaban ahora los corredores de 30k y 15k). 

Hasta llegar a meta fue una lucha mental por soportar los dolores y el esfuerzo acumulado y, por supuesto, alguna caída más añadida a la larga cuenta. En la recta previa a meta Rox y la familia de Fede me dieron la grata noticia de que iba tercero así que crucé la línea contento y orgulloso de haber superado la tortuosa y exigente prueba que me había puesto el Frontera Trail de Temuco. Un tercer puesto de la general que me sabe a victoria (segundo podio del año en el segundo ultra). Al momento otra alegría, al ver que el siguiente en llegar fue mi compa Fede. A pesar de no vernos desde el comienzo, porque él salió más tranquilo y fue de menos a más, terminamos con apenas 5 minutos de diferencia. Sin duda esas subidas al Michacheo y vueltas a la Laguna Blanca habían sentado muy bien a nuestras patitas.
Imagen de SoloRuning (album de facebook): José M. Gasca llegando a meta tercer clasificado, con la camiseta del CAU hasta arriba de barro!  

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