domingo, 29 de enero de 2017

36 En el techo de Patagonia: Domuyo 4713 metros


Surgió de forma improvisada la opción de subir al punto más alto de la Patagonia el día de antes. Sin necesidad de pensar nada volví a llenar la mochila de aperos de montaña y tras unas cuantas horas de viaje por asfalto y tierra estábamos al pie del coloso patagónico, el Domuyo. Un cerro con fama de volcán que se eleva hasta los 4713m en el norte de la provincia de Neuquén, en un paraje remoto, muy alejado de cualquier lugar medianamente poblado. La noche previa al ataque, mientras cenamos en el campamento a 2250 metros de altura sentimos como la tierra tembló varias veces de forma puntual, la primera vez que vivía un terremoto y que no pasará de una curiosa anécdota. El reto que nos propusimos Fede, Emi, Koba y yo, -los integrantes de la expedición de 4-, fue el de ascender de forma directa desde el punto donde termina el acceso rodado (2250m) hasta la cima en una sola jornada. Son casi 2500 metros de desnivel positivo que convencionalmente se salvan en varias jornadas plantando campamentos intermedios (campo 1 a 3100m y campo 2 a 3900m). Lo conseguimos. En menos de siete horas estábamos arriba, mientras que la vertiginosa bajada costó mucho menos de la mitad de tiempo. Las condiciones eran las ideales, con buen clima y la energía suficiente para que disfrutáramos la ascensión. Una aventura perfecta y una cima más para la colección.

Enlace al video de la ascensión: https://www.youtube.com/watch?v=BdqyGxBoot8

lunes, 23 de enero de 2017

35 Desde el cerro Atravesado

Del horizonte serpenteante que se aprecia desde Zapala hacia el oeste destaca el perfil triangular del cerro Atravesado, una montaña de 2590 metros de altura que clásicamente se asciende desde Primeros Pinos. Los 50 kilómetros distancia eran una distancia insalvable hasta que Fede consiguió su motocicleta. Por fin con un transporte a motor, el acceso al pie del cerro de silueta memorizada estaba al alcance. Tras una hora de viaje estábamos en Primeros Pinos y desde ahí arrancaba un entrenamiento en montaña de más de 20 kilómetros en total, pasando por la laguna y alcanzando la cima del Atravesado. Por una vista desde el punto opuesto, ahora casi todo quedaba por debajo, Zapala en la meseta al este, la laguna y las araucarias de Primeros Pinos ahí mismo. Como vecinos de arriba los cerros del cordón del Chachil de más de 2800 metros y al fondo varios volcanes chilenos y argentinos. De entre todos el más majestuoso el Lanín, seguro protagonista de una historia que está por venir.