martes, 28 de febrero de 2017

38 ¡Cóndores!

De forma inesperada tuve la fortuna de contemplar uno de esos Grandes Espectáculos de la Naturaleza. Fue el día que me decidí a llegar pedaleando hasta Primeros Pinos –50km desde Zapala– y de allí salir corriendo hasta la cima del Atravesado (2590m). Ya comencé contento la jornada porque estrenaba bicicleta –¡una de verdad! –, dejando atrás la sufrida era del hierrociclo. En el ascenso hacia el cerro se veían puntos negros planeando alrededor. Pensé que eran jotes cuando me sobrevoló uno durante mi avance. Pero al poco reconocí un par de cóndores. Y ya próximo al filo, a mitad de montaña, estaba rodeando de cóndores. Cuando empecé a tomar conciencia del sorprendente hecho saqué la cámara para fotografiar y filmar los vuelos rasantes de estos emblemáticos bichos. Conté una quincena de ejemplares. Había machos con collar y dorso de las alas blancos, hembras de color todo oscuro y también enormes y otros que parecían juveniles. Se escuchaba perfectamente el ruido de sus alas rompiendo el aire. Me pasaban por encima proyectando una sombra enorme o por debajo de mi posición, cruzándose entre ellos o volando a la par. Un momento para grabar para el recuerdo. Solo por esto mereció la pena venirse a la Argentina.

miércoles, 22 de febrero de 2017

37 La última cena de un dinosaurio del Jurásico

El bichito responsable en último término de que yo me viniera a la Argentina se llama Isaberrysaura mollensis. Después de varios meses de ardua batalla editorial, salió publicado el primer artículo científico sobre este dinosaurio del Jurásico recuperado en las cercanías de Zapala y depositado en las colección del Museo Olsacher. El proyecto de investigación posdoctoral en el que estoy embarcado gira en torno a este excepcional ejemplar fósil que tiene todavía mucho que decir. De momento, en el primer trabajo que sale a la luz sobre Isaberrysaura, y que ha estado liderado por Leo Salgado, se ha dado a conocer el nombre de la nueva especie y la gran sorpresa que alberga en su interior. El esqueleto articulado de este dinosaurio ornitisquio preserva en su interior restos del contenido estomacal del animal, un hecho prácticamente insólito en el registro fósil mundial. Según los restos identificados, Isaberrysaura se alimentó de semillas, principalmente de Cycadales, un grupo de plantas habituales en el Jurásico y cuyo aspecto podría asemejarse al de las palmeras o al de algunos helechos. El hallazgo había levantado expectación entre el público y la prensa de ámbito local. Con motivo de la publicación algunos elementos fueron expuestos temporalmente en la exhibición del museo.

Aquí el enlace a la publicación científica en la revista Scientific Reportshttp://www.nature.com/articles/srep42778