jueves, 1 de septiembre de 2016

23 Iguazú, fin del mundo

“Non plus ultra” era lo que ponía al final de los mapas en aquella época en la que no se conocían las Américas y lo de que la Tierra era redonda. En el final del mundo tendría que haber una especie de cataratas donde el agua se precipitaba en el vacío. Aquella imagen viene a ser una realidad en Iguazú. Un espectáculo de la naturaleza maravilloso y sobrecogedor. Por algo su fama y su distinción como una de las Grandes Maravillas del Mundo. No tenía grandes expectativas por lo turístico y tópico del lugar antes de ir. Sin embargo, jamás algo me sorprendió tanto: por ahora, el lugar más espectacular que jamás he visto. No se puede explicar, para sentir aquello hay que estar allí, en el centro de la Garganta del Diablo, donde una mole de agua se hunde a tu alrededor sonando en continuo estruendo. No merece la pena contar mucho más de este rincón de Sudamérica al borde de tres países, Argentina, Brasil y –casi ahí– Paraguay. Simplemente, es algo que hay que vivir.

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