martes, 11 de abril de 2017

42 Mi crónica del Patagonia Run 145k

Patagonia Run es la carrera más importante a la que me he enfrentado hasta ahora, tanto por la distancia como por el nivel competitivo. Se celebraba el fin de semana del 8 abril en San Martín de los Andes, Neuquén. La prueba de ultra trail más prestigiosa de Sudámerica congregó a un centenar de participantes en la distancia reina y unos 2000 en el total del evento. Los de 145k salimos a las 18:00 del viernes desde el centro de San Martín. El ritmo desde el arranque fue una locura como demostró el alto número de abandonos registrados con apenas 20km de carrera. Enseguida se escapó un grupo de 6 corredores en torno a la figura de Sergio Trecamán, el gran favorito. Marqué mi ritmo por detrás sin entrar en el juego endiablado de la punta de carrera. En esos comienzos tuve la grata ocasión de tirar unos kilómetros con Gustavo Ismail, a la postre tercero de la general.

Cuando llevábamos una decena de kilómetros, ya acomodado, empecé a remontar con un buen ritmo de carrera. Al km 20 ya iba tercero, a la caza de los dos de arriba –Trecamán y Castillo-. Los alcancé y seguí tirando a mi ritmo. En ese momento Trecamán reaccionó y quiso seguirme. Hice un pequeño hueco que me permitió entrar primero en solitario en el bucle que nos llevaba al sector de Corfone (kilómetros 30-50). Hacia el km 35 acusé por primera vez el esfuerzo y llegó también el primer cambio de pilas de mi luz frontal. Trecamán que andaba cerca me pasó entonces, pasando a ser el lider. Así retomamos el ascenso al cerro Colorado. Debimos coronar muy próximos primero y segundo, y al poco de comenzar el abrupto descenso lo alcancé. En la parte final de la bajada me puse primero a tirar y eso me permitió llegar al primer gran puesto de asistencia (PAS Colorado km70) con escasos minutos de ventaja. De allí salí líder hacia el PAS Quilanlahue donde me tocó cambiar pilas al frontal por segunda vez. Eran sobre las 3:00 de la madrugada y el ritmo que llevábamos era para bajar sobrados de las 18 horas en meta. Al comenzar la subida al Quilanlahue, el segundo y último gran cerro de la carrera, Trecamán me había alcanzado de nuevo y apenas nos separaban 10 metros. Durante la subida volví a distanciarme y después de coronar, continuaba el descenso hacia el lago Lácar líder en solitario. Con más 90km en las piernas empecé a notar que me estaba agotando tanto de piernas como de empuje.

Pasaron lentamente los kilómetros, hasta casi llegar al PAS Quechuquina (km 104), donde la luz del frontal de Trecamán volvió a resurgir en la oscuridad. El tipo era como una roca, imposible abrirle diferencia. Él siguió firme sin perderle nunca la cara a la carrera. Así que a falta de 40 km a meta coincidimos primero y segundo reponiendo fuerzas en el puesto. Ya me notaba vacío y veía difícil seguir disputándole la victoria. Por detrás no sabíamos cómo venía la carrera aunque imaginábamos que había diferencias. En mi último intento por ganar salí por delante del puesto y tiré rumbo al mallín del Quilanlahue que aún estaba a 15km de distancia. Sin embargo, la realidad se impuso. Y al poco, Trecamán me pasó corriendo en subida y abrió algo de hueco. Llegó la luz del día y en los tramos despejados de árboles podía ver al Treca delante de mí, apenas a 200-300 metros. En el PAS Quilanlahue, a 26km de meta nos saludamos por última vez, a mí no me quedaba ni un gramo de fuerza para salir detrás y alcanzarle.
De ahí a meta, las fuerzas ya no me alcanzaban para correr ante la más mínima pendiente y fue el momento de tener paciencia, correr cuesta abajo y andar ligero cuando no podía seguir corriendo. Me fui dejando llevar sabiendo lo poquito que quedaba y calculando que por atrás no me apretaba nadie. Al final llegué. Y segundo, a solo 12 minutos del gran ganador. Fundido de arriba abajo disfruté de la recta final por la avenida San Martín cada paso que di. Sobre todo me quedó la gran satisfacción de haberle disputado la victoria durante más de 100km a un corredor de la talla de Sergio Trecamán en su prueba predilecta. No me dejé nada dentro. Me quedo también con el apoyo y reconocimiento en estos días por parte de amigos, familia y de gente que no conocía que me motivan para seguir progresando y enfrentar nuevos retos.

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