lunes, 26 de junio de 2017

47 Crónica de los 71 km del Gran Trail Sobrarbe

Hay mucho para contar del Gran Trail Sobrarbe. Para empezar que es una prueba que discurre por los senderos de la comarca pirenaica del Sobrarbe atravesando valles, pueblos y collados, siempre aprovechando los senderos naturales ya existentes y balizados para senderismo, por lo que no se dispone de una marcación especial con cintas, a diferencia de lo que suele ser habitual en las carreras de trailrunning. El arranque de la prueba tiene lugar a 500 metros de altitud, desde el castillo medieval de Ainsa –que cuenta con el distintivo de ser uno de los pueblos más bonitos de España– y termina en la localidad de Bielsa a 1050 m, muy cerca ya de la frontera con Francia. Son 71 km de recorrido (enlace al track) con más de 4000m de desnivel positivo, con los primeros 25 km muy rápidos y corribles y con tres grandes ascensiones después (collado de San Miguel, Ibón de Plan y la Cruz de Guardia).

A pesar de no contar con grandes figuras, el nivel competitivo de la prueba fue enorme, con el top 10 por debajo de las 9 horas. La carrera estuvo muy apretada en todo momento y la victoria se la llevó merecidamente el corredor Gaspar Mora, que mejoró en casi media hora su registro del año anterior cuando acabó 5º. Este año fue un tipo muy constante y sobre todo se marcó un descenso final espectacular metiendo 5 minutos de diferencia al resto de punteros en los últimos 9km de carrera que le valieron para hacerse con la victoria en 8h19min. Pero hasta llegar ahí hubo mucha historia.

Arrancamos a las 6:00 y ya había 20 grados de temperatura por lo que la transpiración fue exagerada desde el principio. Hace un par de semanas que salí del frío patagónico y me topé de frente con un día de carrera en el que el calor iba a ser determinante. El comienzo fue rápido y yo me sentí muy cómodo marcando el ritmo en cabeza muchos kilómetros junto con Guillermo Narvión del GMS de Sabiñánigo. Al pie del primer ascenso importante, en el km 25 en Badaín, nos juntamos 5 corredores en cabeza. De ahí en adelante íbamos a tener mucha más compañía puesto que la prueba larga compartía el recorrido restante con la prueba de la maratón. Entonces comenzó una lucha individual de cada uno progresando entre dorsales de otro color y fuimos subiendo hasta el Ibón de Plan, el punto más espectacular paisajísticamente. La subida al Ibón de Plan era prácticamente un kilómetro vertical (1000m de desnivel en unos 6km) y a diferencia de lo que tenía planificado fue el momento más crítico de toda la carrera. No beber suficiente (¡a pesar de no parar de beber!) me generó una sensación de fatiga y deshidratación que me costó superar y que sería causante de los calambres que me acompañaron toda la segunda mitad de carrera. Mi estrategía de marcar diferencia se había malogrado cuando coronamos el ascenso, hacia el km 40 de carrera donde me situaba tercero siguiendo de cerca a Gaspar Mora, que me alcanzó durante el ascenso, y a 4 minutos del primero que por aquel entonces era un sorprendente Marcos Ramos, de Calamocha. A tan solo cinco minutos venían Ricardo Escuer y Jesus Bailo. Es decir, todo muy ajustado y por decidir. 

Antes del avituallamiento de Plan, en una parte llana alcancé otra vez a Gaspar Mora y así comenzaríamos el tramo final de ascenso hasta la Cruz de Guardia (techo de la prueba a unos 2100m) pasando por varios pueblos (Gistain, Serveto y Señés). En ese ascenso me sentía algo más fuerte y recuperado de la crisis pasada en el Ibón de Plan, sin embargo tuve que seguir lidiando con los calambres que no remitían. A mitad de subida alcancé al líder provisional durante buena parte de la prueba que andaba muy castigado ya en ese momento. Sin embargo, por detrás Gaspar apenas se me despegaba y podíamos tener referencia visual constante durante todo el puerto. Al coronar apenas tenía 2 minutos de ventaja. Sabía que claramente no eran definitivos pero tampoco pude bajar más rápido con las malas condiciones musculares que traía. La verdad que nunca jamás antes había tenido calambres y las sensaciones que estaba experimentando me parecían un suplicio. He de reconocer que coronando, quedando apenas 10km a meta, iba pensando “porque voy primero y quedaría muy mal, sino en la misma cima me retiro”. Pero bueno, era momento de sufrir, sonreír para la foto que nos hizo Monrasín y terminar con lo que habíamos empezado. En la cima me esperaba mi compañero de equipo del CAU (Club Alpino Universitario) Jorge Silva, que estaba a punto de completar su primera maratón de montaña. Un puntito de motivación más para arrancar el último descenso. 

Y el desenlace final, a falta de 6 o 7km a meta. Ahí me alcanzó y me superó Gaspar Mora que venía bajando como una exhalación. Así que le dejé paso y terminé mi carrera como segundo clasificado a menos de 3 minutos del ganador. En la meta esperaban Rox y mis padres que habían estado siguiendo de cerca toda la carrera dándome ánimos y referencias en varios puntos de la carrera. Sinceramente no terminé contento porque no me salió la carrera que esperaba. Pero al margen de la posición, me queda una nueva vivencia, compitiendo de nuevo en el Pirineo casi dos años después y frente a muchos corredores en un nivel espectacular. Otro podio más a la cuenta y muchos retos importantes por delante esta misma temporada.

Foto de Ramón Ferrer (@Monrasín; http://monrasin.blogspot.com.es/2017/06/gran-trail-sobrarbe.html): liderando la carrera a 10km de meta en la parte final de ascenso al collado de la Cruz de Guardia.

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